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Reducción de mamas

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Tener un pecho de aspecto natural, sano, proporcionado es un deseo habitual y normal en la mayoría de las mujeres y la alteración de su forma o tamaño puede tener consecuencias psicológicas a tener en cuenta.

Existen muchos casos de hipertrofia mamaria, es decir, un volumen excesivo del pecho femenino, superando las proporciones normales. La hipertrofia mamaria puede ser causada por el sobrepeso o podemos estar hablando de una hipertrofia glandular, es decir, el aumento excesivo de los senos o del tejido mamario durante la pubertad. En ambos casos puede traer consigo problemas de salud como estrías, problemas de espalda o alteraciones de la posición en la columna vertebral así como áreas húmedas y de roce en el suco submamario.

Además, está el factor psicológico, ya que muchas veces, un pecho demasiado grande produce complejos y también es un problema para el desarrollo de una vida normal, como por ejemplo, la práctica de deportes.

El objetivo de este procedimiento es conseguir un tamaño de mama adecuado a las proporciones del cuerpo de la paciente. Todo esto dejando el mínimo de cicatrices posibles, quedando una cicatriz muy fácil de disimular con ropa interior o traje de baño. De igual modo que en los aumentos de pecho, la paciente deberá llevar un vendaje especial tras la operación, de cara a sujetar el pecho y evitar posibles complicaciones.

Se realiza bajo anestesia general, ya que la paciente estará relajada facilitando la labor del cirujano.

Tras la cirugía, la paciente permanecerá 24 horas en el hospital, siendo evaluada por el cirujano quien le dará el alta y las indicaciones de los cuidados que debe llevar en casa.

Se analizan varios factores como la constitución física de la paciente y su piel. Antes de la cirugía debe realizarse una valoración preoperatoria de la paciente mediante un electro-cardiograma, análisis de sangre y si fuese necesario una placa de tórax. Así como de una mamografía, si no tuviese una reciente, para detectar anomalías.

Tras el análisis se determina el volumen deseado y el procedimiento más adecuado a llevar a cabo. El tamaño ideal se determina midiendo longitud, altura y proyección del seno. El cirujano debe estar informado de la medicación que la paciente toma para evitar problemas de coagulación.

El tabaco está prohibido antes y después de la operación. Además, es recomendable esperar un tiempo prudencial tras la lactancia antes de someterse a este tipo de intervención.

Una vez realizada la intervención la paciente deberá permanecer ingresada durante 24 horas. Tras el alta, la paciente llevará un sujetador para evitar problemas posteriores. Este sujetador debe llevarse al menos durante un mes.

Surgirán molestias y tiranteces al realizar algunos movimientos con los brazos y es probable que aparezcan algunas rojeces e incluso moratones, pero no es preocupante. Se indicará el uso de analgésicos para aliviar las molestias.

El ejercicio físico no está recomendado en estas situaciones, sobre todo si repercute directamente sobre la zona operada.

Después de 10 días comenzará el tratamiento de la cicatriz. Para evitar la deformación de la cicatriz y lograr el mejor aspecto posible, se utilizan láminas de compresión, normalmente de silicona o de esparadrapo de celulosa. Se pueden retirar de noche para dar masajes suaves con crema hidratante sobre la zona.

Los resultados de la cicatriz no podrán valorarse hasta después de unos meses. Si persisten las rojeces se puede aplicar un tratamiento mediante láser. El cuidado de la piel es de vital importancia. Se recomienda no tomar el sol y no ir a una sauna hasta pasados 3 meses.

Con todo, lo habitual es que pasados 2 meses la paciente pueda llevar a cabo una vida normal.

Ante cualquier anomalía la paciente debe ponerse en contacto con el cirujano.

FAQ

¿Cuándo se puede contraindicar la intervención?

No se recomienda esta intervención en pacientes que padezcan alguna enfermedad que pueda interferir con la anestesia y la recuperación. De ahí que se realicen estudios previos a la intervención que aseguren la completa seguridad de la paciente durante la misma. Además, cabe señalar que es necesario que las mamas hayan completado su desarrollo así como esperar un tiempo prudencial tras la lactancia para poder realizar la intervención . Especialmente las fumadoras no deben someterse a estas operaciones, ya que el tabaco perjudica la circulación de los vasos sanguíneos y dificulta la cicatrización.

¿Cómo se debe dormir los días después de la intervención?



Hasta la curación de las cicatrices es mejor no dormir boca abajo.  Además deberá dormir con sujetador durante el post operatorio inmediato.

¿Qué riesgos conlleva esta operación?

Los habituales en cualquier intervención quirúrgica. Hemorragias, infección, sangrado mayor del habitual o complicaciones con la anestesia. Con todo, es muy raro que se produzcan este tipo de complicaciones. Pueden darse casos de disminución de la sensibilidad del pezón, apertura de suturas, pequeñas diferencias en el tamaño de los senos e incluso pezones. Podrían darse casos de disminución de capacidad de lactancia dependiendo de la técnica utilizada.

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