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Home > Cirugía  > La decisión de Angelina

La semana pasada Angelina Jolie, de 37 años de edad, una de las actrices más famosas del mundo, reveló en un artículo titulado ‘Mi opción médica’, publicado en el diario The New York Times, haberse sometido a una doble mastectomía preventiva para reducir un riesgo muy elevado de padecer cáncer.

En el citado artículo explica que decidió someterse a la operación porque tiene un gen defectuoso que aumenta su riesgo de cáncer. En su caso, la presencia de este gen, conocido como BRCA1, implicaba un 87% de posibilidades de desarrollar un cáncer de mama y un 50% de padecer un cáncer de ovarios.

La actriz explica en la carta sus motivos, yo me centraré en el que creo su motivo clave:

“Mi madre luchó contra el cáncer desde hace casi una década, y murió a los 56”

 “A menudo hablamos de «la mama de mamá», y me encuentro a mí misma tratando de explicar la enfermedad que la llevó lejos de nosotros. Ellos se preguntan si lo mismo podría sucederme a mí. Yo siempre les he dicho que no se preocuparan, pero la verdad es que llevo un gen «defectuoso», BRCA1, que aumenta bruscamente mi riesgo de desarrollar cáncer de mama.”

Está demostración de valor, refleja el instinto protector de una madre, que vincula su supervivencia como ser humano a la felicidad de su familia.

El gen BRCA1 se descubre en 1990, tras estudios de vínculos de ADN en familias grandes. En ellos se identificó como el primer gen asociado con el cáncer de mama. Los científicos llamaron a este gen «cáncer del seno 1» o BRCA1 (que se pronuncia brak-uh). BRCA1 se encuentra en el cromosoma 17. Las mutaciones en el gen se transmiten en un patrón autosómico dominante en una familia. Como es evidente no todas las familias con cáncer del seno estaban vinculadas al gen BRCA1, así que, se continuaron los estudios y, en 1994, los científicos descubrieron otro gen (similar al BRCA1) al que denominaron BRCA2. BRCA2 se encuentra en el cromosoma 13. Las mutaciones en este gen también se transmiten en un patrón autosómico dominante en una familia.

Hoy en día sabemos que sólo una fracción de los cánceres de mama resulta de una mutación genética heredada. También conocemos que las personas con un defecto en el gen BRCA1 tienen un porcentaje de riesgo de contraerla 65 años, en promedio.

En esta gráfica exponemos los promedios de las mutaciones BRCA1 y BRCA2.

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Gracias a los avances de la medicina, en la actualidad, mediante una prueba de sangre pueden detectarse las mutaciones. Las pruebas en Estados Unidos pueden tomar semanas, ya que deben de realizarse en un laboratorio especializado para ese tipo de estudios.

Uno de los grandes problemas es su coste. El precio de las pruebas que se hizo Angelina es de miles de euros, y ni seguros privados ni seguridades sociales pueden costearlos a día de hoy en todos los casos. Entre otras cosas porque solo las mujeres con alto riesgo con antecedentes familiares de cáncer se beneficiarían con ese tipo de pruebas, de acuerdo con los Centros para el Control y la Prevención de enfermedades Norteamericano. Solo entre el 3% y el 5% de las mujeres que desarrollan cáncer de mama tienen las mutaciones de los genes BRCA, y entre el 10% y el 15% de las mujeres que desarrollan cáncer de ovarios tienen las mutaciones.

Angelina decidió enfrentarse al BRCA1 mediante una Mastectomía preventiva (también llamada mastectomía profiláctica o de reducción del riesgo). O lo que es lo mismo, es la extirpación quirúrgica de uno o ambos senos. Esto se hace para prevenir o reducir el riesgo de cáncer de mama en las mujeres que están en alto riesgo de desarrollar la enfermedad. En su caso y en la mayoría de los casos está operación esta ligada con la intervención de la reconstrucción del pecho para restaurar la forma de la mama.

La reconstrucción mamaria es un procedimiento de cirugía plástica en la que se reconstruye la forma de la mama. Muchas mujeres que deciden tener una mastectomía preventiva también deciden someterse a una reconstrucción de mama, ya sea en el momento de la mastectomía o en algún momento posterior.

Antes de realizar la reconstrucción mamaria, examinamos cuidadosamente los senos y se analizan las opciones de reconstrucción. En la mayor parte de los casos de procedimiento de reconstrucción, se inserta un implante (un dispositivo similar a un balón lleno de solución salina o de silicona) debajo de la piel y los músculos del pecho. Existe otro procedimiento alternativo, llamado reconstrucción con colgajo de tejido, utiliza piel, grasa y músculo del abdomen de la mujer, la espalda o las nalgas para crear la forma del seno, está segunda opción no la recomendamos pues el postoperatorio no sería igual de sencillo, así como, podría generar en el paciente limitaciones de ejercicio o movimiento resultantes de estas operaciones.

La reconstrucción mamaria es una intervención segura. Las mujeres que se someten a dicha reconstrucción son monitoreadas cuidadosamente para detectar y tratar las complicaciones, como infección, movimiento del implante, o contractura. Los exámenes de rutina para el cáncer de mama son también parte del seguimiento postoperatorio, ya que el riesgo de cáncer no se puede eliminar completamente. Cuando las mujeres con implantes de mama se hacen una mamografía, deben informar al técnico radiólogo sobre el implante. Los procedimientos especiales pueden ser necesarias para mejorar la exactitud de la mamografía y para evitar que se dañe el implante.

En nuestra clínica tratamos muchos casos como el de Angelina, mujeres que ahora se sienten más seguras e incluso mas contentas con su nuevo busto.  Como dice la Sra. Jolie en el último párrafo de su carta:

“La vida nos viene llena de desafíos. Los que no nos deben asustar son los que podemos asumir/adoptar y controlar.”

Suscribo sus palabras, como profesional y sobre todo como mujer. Comparto plenamente su decisión de anteponer la felicidad de su familia ante el desafío de su vida. Espero que su carta ayude a muchas mujeres ante esta dura enfermedad.